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Con el correr de los anos; la convulsionada vida politica de principios del 20, el ciclon que arrazo la zona baja de la ciudad el 20 de setiembre de 1.926, y la Guerra del Chaco a inicios de la decada del 30 determinan la supresion de los festejos del Carnaval, son anos de dolor en la historia encarnacena.

De 1936 a 1940 y en forma timida va retornando el festejo en honor al Dios Momo, adquiriendo gran fuerza a partir del ano 1.941, forjandose de esta manera el cimiento del Carnaval Encarnaceno.

Los Corsos cuando eso, tenian como principal atractivo las Comparsas Municipales, integradas en forma exclusiva por varones de 10 a 20 anos, y llegaban a contar con alrededor de ciento veinte componentes. Los pasos tenian mas que ver con el ejercito que con el baile, el desplazamiento de las comparsas se realizaba en estricta doble fila india, al son de marchas mas bien de estilo militar. La vestimenta consistia en pantalon blanco, al que se le adicionaba listas o franjas laterales, y camisas tambien blancas, a veces tambien con las listas, o camisas y chalecos de fantasia; acompanados de sombreros y bastones que sobresalian tanto por sus colores como por sus disenos. Los Comparseros ensayaban sus marciales coreografias en las calles de las inmediaciones del actual Hospital Regional, por ser estas arterias las que, sin ser empedradas, estaban en mejores condiciones que otras para este efecto.

Algunas nombres de esas comparsas fueron: “Los Improvisadores”, “Los Caballeros del Sur” y “Los Alegres Muchachos”, entre otras; y los dirigentes de los Clubes Sociales eran los directores de las Comparsas, quedan para el recuerdo los nombres de Don Agapito Ortiz, Don Vicente Cardozo y Don Federico Latti entre otros

De a poco se fueron animando las mujeres; en un ambiente distinguido, y con grupos de 10, 12 y hasta 20 parejas por cada club, iban desplazandose al son de redoblantes y trompetas y orquestas tipicas interpretando ritmos tropicales, las pequenas comparsas iban acompanando preferentemente a las carrozas, es asi que tambien desde la decada del 50 las jovenes encarnacenas sobresalen por su belleza de forma natural con su sola presencia, en las Carrozas alegoricas que se constituyeron en un elemento del Desfile de Carnaval, que adquiere mayor presencia, jerarquia y calidad con el correr de los anos, hasta que fue declinando su reinado hacia mediados de la decada del 70.

Los trajes de los participantes sin bien eran originales y coloridos, distaban mucho de tener el brillo que tienen los trajes de la actualidad, pues eran conocidas y existian en el mercado solo las lentejuelas pequenas, en algunos casos bordadas y en otros pegadas; lo que dejaba como saldo una calzada de desfile bastante regada por las mismas.

Los participantes, en su mayoria encarnacenos, eran aplaudidos por parientes y amigos, que, ataviados de la mejor manera asistian a las rondas carnestolendas; era una fiesta familiar y de alegria, donde el publico llevaba sus sillas hasta las calles centricas para su mayor comodidad y con la sana intencion de tirar serpentinas y jugar con lanza nieves. [seguir leyendo]